Monday, June 12, 2006

LA LUZ DE UNA FAROLA


La luz de una farola alumbraba débilmente la calle. De un violento empujón lo lanzó contra la pared. El aire apenas se movía y estaba cargado con la electricidad de las tormentas de septiembre. Del bolsillo sacó una navaja y la esgrimió a pocos centímetros de su cara sonriente. Sobre sus cabezas se agolpaban ocres nubarrones. Acercó la mano libre a la altura del cuello, agarrando firmemente la carne. La humedad y el calor le brillaban en la piel. Una primera gota de lluvia estalló contra el asfalto. Sus ojos relucían de poder. Zumbaba débilmente la bombilla en lo alto. La nerviosa cuchilla destellaba naranjas y amarillos. Su negra boca se abrió y las palabras cayeron juntó con las pesadas lágrimas que ya se derramaban de las nubes.
El otro, dócil, obedeció.
La galerna duró todavía un rato.
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