Monday, October 09, 2006

Tobogan en la Tate



En una nueva reflexión sobre la naturaleza del arte moderno, la galería Tate Modern de Londres ha montado una espectacular instalación a base de toboganes propia de un parque de atracciones, que permite a sus visitantes deslizarse por las tripas de este edificio industrial reconvertido en museo.
La instalación, titulada Test Site y obra del artista alemán Carten Hoeller, consiste en cinco toboganes de techo transparente que descienden varios pisos por la Sala de Turbinas de la galería. El director del museo, el español Vicente Todolí, la ha definido como “una intervención en el espacio la galería que toma como referencia un elemento de juego, pero también una forma de transporte alternativo”. “Combina elementos retro, de los viejos parques de atracciones, con un elemento futurista, a lo viaje de Julio Verne, y al mismo tiempo es una escultura en serpentina que alude al manierismo”, ha añadido Todolí.
El director de la galería ha destacado así mismo el carácter “participativo” de la instalación. Los visitantes, enfundados en sacos para evitar problemas con la fricción, pueden deslizarse por los toboganes. El más largo mide 55,5 metros y salva una distancia de 26,5 metros, los que hay desde el quinto piso a la planta baja. Tres salen de cada una de las plantas principales (la tercera, cuarta y quinta), y los otros dos (de 16 metros de longitud y con una caída de 7,5 metros) parten de la segunda planta en direcciones opuestas.
Hoeller se destapó a comienzos de la década de los 90 con una exposición de ingenios “para matar niños”, entre ellos un columpio fijado en el borde de la terraza de un edificio de gran altura. Desde 1980 lleva trabajando en toboganes como medio de transporte: el más famoso es que el diseñó para la sede de la firma de moda Prada en Milán para que la empresaria Miuccia Prada pudiera deslizarse de su despacho a su coche.

fuente: elpais


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