Thursday, December 28, 2006

Las tinieblas


Viganella, un pequeño pueblo del macizo montañoso de Ossola, al norte de Italia, recibe artificialmente desde el domingo los rayos del sol gracias a un espejo gigante que envía a la aldea una luz directa de la que se ven privados durante los meses de invierno.
El espejo, de ocho metros por cinco, está en la falda de una de las montañas que rodean el pueblo, de 185 habitantes, y está manejado por ordendor para seguir el sol durante el día y reflejar sus rayos sobre la plaza de la aldea.

En su puesta en marcha el domingo, el espejo, que pesa más de una tonelada y tiene 14 paneles móviles, reflejó con éxito sus primeros rayos de luz sobre Viganella, informaron los medios italianos.

Cada invierno, desde inicios de noviembre hasta principios de enero, una cumbre impide al sol alcanzar el pueblo y condena a sus habitantes a la sombra y el frío.

"Esperaba este momento desde hace siete años, cuando con un amigo arquitecto comencé a reflexionar sobre un medio de regular el problema de falta de sol en invierno. Esto no ha sido fácil, tuvimos que buscar los materiales adaptados, encontrar la tecnología adecuada y, sobre todo, el dinero", comentó el alcalde de la localidad, Pierfranco Midali, citado por la agencia Ansa.
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