Friday, June 01, 2007

Blas de Lezo, ¿que no hay huevos?




Imagínense a un viejo jodido, con una pata de palo, un parche en el ojo izquierdo, el brazo inutilizado y miles de cicatrices por el cuerpo insultando una flota inglesa desde las murallas de Cartagena mientras los cañones hacen saltar piedras y madera por todas partes.
Nació en Pasajes, en 1689, y a los 13 años se embarcó en una nave francesa para no dejar de guerrear nunca más en su vida.
Su mayor gesta, aunque con la vida de este tipo Braveheart parece una niña cursi, fue en 1734. El rey le había promovido por su valía durante 32 años de combate, a teniente general de la Armada. Regresó a América con los navíos Fuerte y Conquistador como comandante general de Cartagena de Indias, plaza que tuvo que defender, de un sitio (1741) al que la sometió el ataque del almirante inglés Edward Vernon. La excusa de los ingleses para iniciar un conflicto con España fue por el apresamiento de un barco corsario comandado por Robert Jenkins. El capitán de navío Julio León Fandiño apresó el barco corsario, y cortó la oreja de su capitán al tiempo que le decía (según el testimonio del inglés) Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve. A la sazón, el tráfico de ultramar español se veía constantemente entorpecido e interrumpido por los piratas ingleses. En su comparecencia ante la cámara de los lores, Jenkins denunció el caso con la oreja en la mano, de ahí que el conflicto se llamara "La Guerra de la oreja de Jenkins".
Vernon estaba envalentonado tras el saqueo de la mal guarnecida plaza de Portobelo, y el inglés desafió a Lezo, a lo que el marino español contestó: "Si hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera su Merced insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía". La flota inglesa, la agrupación de buques de guerra más grande que hasta entonces habia surcado los mares (2000 cañones dispuestos en 186 barcos, entre navíos de guerra, fragatas, brulotes y buques de transporte y 23.600 combatientes entre marinos, soldados y esclavos negros macheteros de Jamaica, más 4.000 reclutas de Virginia bajo las órdenes de Lawrence Washington, medio hermano del futuro libertador George Washington), superaba en más de 60 navíos a la Gran Armada de Felipe II. Esta flota ha sido la segunda más grande de todos los siglos, después de la armada que atacó las costas de Normandía en la II Guerra Mundial. Para hacerse idea del mérito estratégico de la victoria, baste decir que las defensas de Cartagena no pasaban de 3.000 hombres entre tropa regular, milicianos, 600 indios flecheros traídos del interior, más la marinería y tropa de desembarco de los seis únicos navíos de guerra de los que disponía la ciudad: el Galicia que era la nave Capitana, el San Felipe, el San Carlos, el África, el Dragón y el Conquistador. Blas de Lezo, sin embargo, contaba con la experiencia de 22 grandes batallas. Fue una gran victoria con una enorme desproporción entre los dos bandos.
Tan colosal derrota de los ingleses aseguró el dominio español de los mares durante más de medio siglo hasta que lo perdió en Trafalgar, cosa que la historia inglesa no reconoce. Humillados por la derrota, los ingleses ocultaron monedas y medallas grabadas con anterioridad para celebrar la victoria que nunca llegó. Tan convencidos estaban de la derrota de Cartagena que pusieron monedas en circulación que decían en su anverso: "Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741" y "La arrogancia española, humillada por el almirante Vernon".
Fue justo lo contrario. Fue la derrota más importante que tuvo nunca Inglaterra. Con sólo 6 navíos y 2.830 hombres, y mucha imaginación, Blas de Lezo derrotó a Vernon, que traía 180 navíos y casi 25.000 hombres.
Pero el héroe resultó herido de muerte, falleciendo en dicha ciudad 5 meses después. No se conoce el lugar donde sus restos recibieron sepultura.

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