Saturday, June 02, 2007

Las flores, las luces y las sombras

Amaneció pronto; el primer día de junio vino débil de confianza, pero con la fuerza de su luz, sabedor de que ya quedan pocos para alcanzar la noche más corta; la tarde más larga y el día más claro. Y así, la naturaleza, año tras año, se repite, como si quisiera empezar de nuevo. No lo consigue (nada nuevo bajo el sol), pero ella insiste una y otra vez, año tras año… Y así lleva no sabemos cuánto tiempo. Los hombres que en ella habitamos nos iremos como llegamos: sin saber desde cuándo y hasta cuándo la naturaleza, la tierra, el mundo, el universo, año tras año, una y otra vez, se repite, como si quisiera comenzar de nuevo…

Y la luz del primer junio de 2007 nos trajo también sombras. Sombras propias y sombras ajenas; sombras cercanas y sombras extrañas. Y cada cual buscó su sombra.

Y al caer la tarde, en el último rincón de luz se proyectaba la mejor sombra: el estribo de la moto propiciaba un suficiente y grato espacio de sombra sobre la pizarra del parking. Y al inclinar la mirada lo vi. Allí estaba una vez más, como el día, con sus sombras; y con sus luces, con sus ojos verdes entreabiertos por temor, y con su cuerpo lastimado y débil… Y no quise despertarlo: los ojos los entreabría, casi sin poder hacerlo del todo, casi sin fuerzas… Pero el ruido del motor del coche terminó por soliviantarlo. Y una vez más tuve que no soportar el espectáculo: se levantó como pudo y con sus tres patitas fue perdiéndose por entre los coches, las flores, las luces y las sombras…

Desde hace días, meses, cada atardecer lo veo ensombrecido bajo el estribo de la moto, negra como él. La moto tiene dos patas, suficientes para su equilibrio; pero este gatito negro, esta débil criatura del universo, no tiene cuatro patas; sólo tiene tres y un resto de lo que debió ser la cuarta. No sé qué le ocurrió y no quiero ni debo pensarlo -yo también busco mi sombra-, pero desde hace días, meses, vive con nosotros en esta urbanización, buscando luces y buscando sombras; como las que trajo este primer junio, como las que cada día nos trae la cansina naturaleza, con sus luces y con sus sombras…


Javier García Vazquez (mon oncle)

Fragmento de "El Libro del Sosiego"


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