Friday, April 04, 2008

Juan Muñoz



Una exposición en la Tate Modern se disfruta más cuando te das cuenta que estás solo. Esta semana volví por segunda vez y tuve la suerte que no había nadie.
Lo que más me gustó fue un cuarto de cien esculturas identicamente vestidas, donde todas sonríen e interactuan las unas con las otras. En otras salas podemos encontrar figuras mirándose al espejo o asombradas por el monstruoso alter ego de su propia sombra.
La exposición es no es my grande pero merece la pena.
Esperaba encontrar más fotos por Internet pero no hay muchas.
Gracias Belén por esa tarjeta de Tate Members!

El cultural

Tate Modern
Post a Comment