Wednesday, January 21, 2009

Historia en Washington D.C.








Hacía un frío pistonudo. Más de dos millones de personas vinieron de todas las partes de América para celebrar el triunfo de Obama (Washington sólo tiene unos 750000 habitantes), y a pesar de las fuertes medidas de seguridad y de la sobredosis de personas, la gente reía y lloraba de alegría escuchando el discurso de investidura. Me fue imposible meterme en el meollo, pero no hacía falta. La fiesta estaba en cada calle, en cada esquina. Todo transcurrió sin incidentes, con buen humor y con esperanza. Este nuevo presidente ha cambiado el país, y con ello el mundo en que vivimos, sólo por ser nombrado. Aquí no se habla más que de ilusión, de cambio y de ganas de salir adelante.
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