Thursday, October 14, 2010

RASPUTÍN (El monje loco)


En la Rusia zarista del siglo XIX, en un pueblo de Siberia, nace Grigori Yefimovich Novikh. Allí crece de manera salvaje, no recibe ningún tipo de educación y se dedica desde pequeño al robo de ganado, hasta que a los 18 años es condenado a apartarse a un monasterio a meditar. Su estancia en el monasterio más una aparición mariana le convierten en místico y decide integrarse en una secta condenada por la Iglesia Ortodoxa; Los Flagelantes.

Estos pensaban que para entender la fe hacía falta dolor, para lo que organizaban grandes fiestas y orgías. Grigori, como no podía ser de otro modo, se integra en la secta de maravilla. Pasa ahí varios años recibiendo la influencia de numerosos perdularios hasta que decide irse en peregrinación. Estuvo dos años viajando por tierras eslavas, Grecia y Tierra Santa. Aprendió mucho de historia, esoterismo, teosofía, viejas religiones y tradiciones hasta que, en 1903, vuelve de nuevo a Rusia y deambula por las calles de San Petersburgo considerado como un adivino popular.

En 1905, como último recurso, se le llama al palacio de los zares para curar al zarevich, que sufre de hemofilia. Lo consigue (muchos dicen que por medio de la hipnosis). Desde entonces se convierte en una gran influencia para la familia Romanov, especialmente para la zarina Alejandra.

Comenzó a ganar poder e influencia en la corte a base de engaños y seducciones. Se le acusa de ser espía, de mantener relaciones incestuosas con todas las mujeres de la corte, de traidor durante la primera guerra mundial, se le veía borracho y con prostitutas un día sí y otro también. Rasputín decía «Se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores».

La noche del 29 al 30 de diciembre de 1916, el príncipe Felix Yusupov (según dicen un homosexual atraído por el monje) y el primo del zar Demetrio Romanov deciden asesinarle por el bien del imperio. Le invitan a conocer el palacio Yusupov y allí le esperan con un festín ya que la gula podía con el monje. Rociaron toda la comida con cianuro suficiente como para matar a un batallón, pero Rasputín no comía nada, simplemente conversaba animadamente sobre fallidos intentos de asesinato. Felix Yusupov, nervioso, le emborracha con vino, y las defensas del monje caen. Comienza a cantar y a comer como si no hubiese un mañana, pero ante los ojos asombrados del príncipe, el veneno parece no hacer efecto. El monje loco sale del palacio por su propio pie. Incrédulo, Felix Yusupov le dispara, le envuelve en una alfombra y corre a avisar a Demetrio Romanov, pero cuando vuelven el cadaver no está ahí. Rasputín huye bajo los vientos nocturnos del frío invierno ruso. Le persiguen, le acribillan a tiros, le golpean, le atan y le lanzan al río Neva. Cuando sacan el cadaver del río helado y le realizan la autopsia se dan cuenta de que ha conseguido zafarse de las cuerdas. No ha muerto por el veneno, ni por los disparos, ni por los golpes. Muere ahogado. Le extirpan el pene que hoy puede verse en el museo erótico de San Petersburgo.

A la zarina le dijo que si él muriese en manos del pueblo, el Zar podría seguir reinando así como sus descendientes. Por otro lado si muriese en manos de nobles rusos, la vida monárquica en el país tenían los días contados. Y así ocurrió. Rusia entró en la Revolución Rusa y Lenin se hizo con el poder, acabando con los Romanov.

The Mad Monk (1966)
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