Saturday, October 21, 2006

LEYENDA Y DESCRIPCIÓN DE LA CAFEÍNA.



En algún lugar entre Arabia y Abisinia, Kaldi el pastor observó que después de haber comido las cerezas del cafeto, sus cabras retozaban con más brío que de costumbre, parecían más activas, más contentas. Kaldi también probó los frutos de la planta e inmediatamente lo embargó la euforia, se puso a bailar y aquella noche durmió menos que de costumbre. Kaldi compartió su hallazgo con uno de sus vecinos, un ferviente seguidor del Corán. Con espíritu científico, la autoridad del monasterio empezó a suministrar una cocción de aquellas bayas a los monjes para evitar cabezadas en la oración. Éstos obtuvieron los mismos resultados y recibieron de Mahoma el secreto para preparar café a partir de los granos secos de la fruta.

Desde entonces el café aparece como leyenda en los relatos de viajeros qu desde el siglo XVII dan noticia de la costumbre mahometana de beber un extraño y oscuro preparado amargo. El café tuvo en su contra el color negro, color infernal, y sólo lo asentó como una moda un turco de opereta, bigotudo y gigante, que hacia 1670 oficiaba de embajador de la Sublime Puerta en la corte de Luis XIV. Los armenios abrieron los primeros cafés de París y la historia dice que se arruinaron en sus intentos de introducir el brebaje en Europa. Hubo que esperar a la defensa de Viena en 1683 para que el café, el trigo turco, sirviera para ganar algún dinero. Ya por aquél entonces se empezaba a desarrollar el ritual de fumar durante el café.

Francesco Procopio Coltelli decoró con espejos un local de París para darle un aire más europeo a la tradición turca de beber café. Como se sabe, al Procope acudieron en conspiraciones nocturnas Danton y Marat y un jóven de apariencia pacífica llamado Robespierre, dedicado entonces a aclarar su tez con una estricta dieta de naranjas. Los cafés han estado presentes desde entonces en todas las revoluciones: hay al respecto mucha literatura, pero quizá había más sensatez en los salones donde se servía chocolate.

La cafeína fue aislada en 1820. Es el principal alcaloide de la Caffea, planta típica del café y del Cacahuate o cacao. Se caracteriza por su intenso sabor amargo y por sus funciones como estimulante del sistema nervioso central, el corazón y la respiración. Con respecto al té suele haber una confusión, porque en 1827, al ser aislado su principio activo, recibió el nombre de teína. Años más tarde un análisis molecular permitió descubrir que la teína era en realidad cafeína. Este alcaloide también se encuentra en algunos refrescos, como los refrescos de cola.

Johan Sebastián Bach escribió en 1732 la cantata del café:

Padre: Oh, niña malvada, hija ingrata que desobedece mis deseos y no abandona esto de beber café.

Hija: Padre querido, no seas tan cruel. Me encanta tomar mi café, por lo menos tres veces al día, y si me niegas ese placer, ¿qué otro placer me queda en la tierra? Por encima de todos los placeres, más precioso que las joyas y los tesoros, más dulce que las uvas del vino. ¡Sí, sí! El más grande de los placeres. ¡Café, café, como amo tu aroma y si tú quieres que te ame, sí, sí, déjame tomar mi café fuerte!

Padre: Bueno, hija bonita, tienes que elegir. Si no tienes el menor sentido del deber, te trataré de otra manera. Mi paciencia se acabó... Ahora escucha mi última palabra: si no tienes más remedio que tomar café, no vas a tener marido.

Hija: ¡Oh, padre, qué horror! ¿Sin marido?

Padre: Te lo juro, así lo haré.

Hija: ¡Qué ruda orden! ¡Oh, cruel elección! ¡Entre marido y mi felicidad! No puedo luchar más: te rindo mi café.

Padre: ¡Por fin has recobrado la razón!

Tenor: Y ahora, mirad al feliz padre que sale de inmediato a buscar a su hija un marido rico y apuesto. Pero la enérgica niñita ha tomado una resolución: antes de consentir el matrimonio, su amante ha de hacerle una solemne promesa; habrá de prometerle que la dejará tomar café todas las veces que quiera.

El consumo en cantidades muy grandes puede provocar una intoxicación. Sus síntomas son insomnio, nerviosismo, excitación, cara rojiza, aumento de la diuresis y problemas gastrointestinales. En algunas personas los síntomas aparecen consumiendo cantidades muy pequeñas, como 250 miligramos por día. Más allá de un gramo al día puede producir contracciones musculares involuntarias, desvaríos, arritmia cardiaca, y agitaciones psicomotrices. Los síntomas de la intoxicación con cafeína son similares a los del pánico y de ansiedad generalizada.
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